junio 19, 2024

Por una vida digna para las abuelas de Sepur Zarco y su comunidad

Tras ocho años de la sentencia condenatoria dictada el 26 de febrero de 2016 por delitos de lesa humanidad, violencia sexual y esclavitud sexual y doméstica, por fin se empieza a 𝗰𝘂𝗺𝗽𝗹𝗶𝗿 con las 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝗮𝗰𝗶ón 𝗱𝗶𝗴𝗻𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 las abuelas de 𝗦𝗲𝗽𝘂𝗿 𝗭𝗮𝗿𝗰𝗼, bajo el gobierno del presidente Bernardo Arévalo.

El Ministerio de Cultura y Deportes y el Ministerio de Educación llevaron a cabo algunas de las medidas de reparación digna, integral y transformadora a favor de las abuelas del caso Sepur Zarco. Un paso significativo para el cumplimiento de la justicia.

Sepur Zarco se encuentra en un lugar recóndito entre Alta Verapaz y el municipio de El Estor, Izabal. La ruta está rodeada de cultivo de palma africana. El camino es de terracería y es necesario cruzar tres ríos para poder llegar a la comunidad.

Las medidas de reparación incluyen la creación de programas culturales por parte del Ministerio de Cultura y Deportes. Entre ellos, el taller de alfarería, las grabaciones de la música ancestral de Sepur Zarco y un taller de tejeduría.

Como parte del cumplimiento de la sentencia, se realizaron una serie de actividades deportivas, recreativas y formativas para la comunidad. También se entregó el documental realizado por el Ministerio de Cultura y Deportes sobre el caso de Sepur Zarco, con la finalidad de que esta tragedia no se olvide y no se vuelva a repetir.

El patio de la Escuela Primaria Sepur Zarco se llenó de risas, alegría y emoción cuando los estudiantes demostraron su destreza en el juego de hula hula. Las instalaciones de juegos inflables también fueron parte del júbilo infantil durante las actividades recreativas de reparación para la comunidad.

Se realizaron una serie de actividades deportivas y formativas para la comunidad. El itinerario incluyó una exposición fotográfica donde se muestran los rostros valientes de las 15 abuelas del caso Sepur Zarco. Fue un momento emotivo y simbólico por representar una parte importante de la historia de su comunidad y de su búsqueda por la justicia. Junto a las fotografías se podían apreciar imágenes del juicio en el que se dictara sentencia por los delitos de lesa humanidad cometidos contra ellas.

«Les enviamos un cordial saludo a las abuelas porque están luchando por nosotros y para que nuestros hijos salgan adelante», manifestó Aura Marina Ac Ambrosio, vecina de la comunidad.

 

Por aparte, se llevó a cabo una ceremonia en honor a las abuelas que ya no están. Las flores y las veladoras simbolizaron una ofrenda para rendirles homenaje.

Cumplimiento de las medidas de reparación

La actividad cerró con broche de oro con la entrega del libro sobre la sentencia condenatoria del caso Sapur Zarco, traducido al idioma Q’eqchi’. La ministra de Cultura y Deportes, Liwy Grazioso, y la ministra de Educación, Anabella Giracca, demostraron su respeto y admiración hacia las inclaudicables abuelas, quienes recibieron este libro que es testimonio de su fortaleza y dignidad.

También se les entregó el documental realizado por el Ministerio de Cultura y Deportes sobre este caso. Este documento audiovisual fue traducido al idioma Q’eqchi’.

Por otra parte, la sentencia fue traducida a 22 idiomas mayas, al Garífuna y al Xinka, con el objetivo de que más comunidades conozcan este caso reconocido internacionalmente por la valentía de las 15 mujeres indígenas que decidieron denunciar los vejámenes sufridos durante el Conflicto Armado Interno.

«Su lucha se transformó en un estandarte de esperanza», expresó Liwy Grazioso, ministra de Cultura y Deportes.

Demecia Yat, una de las abuelas del caso Sepur Zarco, expresó su agradecimiento por el cumplimiento de las medidas de reparación digna, integral y transformadora. En su discurso destacó la importancia de que ya no se cometan más delitos de lesa humanidad. «Es importante evitar la violencia, porque no trae nada bueno. Ya lo viví», recalcó.

 

Sus palabras fueron escuchadas por un concurrido auditorio, donde también se hicieron presentes las demás abuelas sobrevivientes de Sepur Zarco. En sus miradas podía verse la ilusión y la esperanza de ver florecer a su comunidad, gracias al compromiso del Gobierno de seguir cumpliendo con las medidas de reparación.

Rompiendo el silencio por 15 años

La organización «Mujeres Transformando el Mundo» forma parte de la mesa técnica que vela por el cumplimiento de las medidas de reparación digna, integral y transformadora en favor de las abuelas del caso Sepur Zarco.

Esta organización ha acompañado a las abuelas desde hace 15 años: desde el momento en que ellas decidieron romper el silencio al denunciar los vejámenes sufridos, pasando por el proceso del juicio y la sentencia, hasta el día de hoy, para cerciorarse del cumplimiento de las medidas de reparación digna ordenadas por el tribunal de justicia.

«Si no es con este gobierno, no lo vamos a lograr», enfatizó Paula Barrios, líder de la organización de «Mujeres Transformando el Mundo».

Las acciones emprendidas deben incluir la mejora de la infraestructura básica. Para mejorar el futuro de Sepur Zarco, Paula Barrios hizo énfasis en la urgencia de transformar las condiciones de esa comunidad, ya que actualmente no cuenta con energía eléctrica. Indica que también es de suma importancia el remozamiento de las escuelas y brindar becas de estudios a jóvenes estudiantes.

Es hasta hoy, en 2024, que se tiene la primera promoción de Magisterio del Instituto Nacional de Educación Diversificada (INED) de Sepur Zarco. Los 98 estudiantes de esa carrera entregaron un documento de peticiones a la ministra de Educación, Anabella Giracca, para tener mejores condiciones académicas. Entre ellas, poder acceder a estudios universitarios.

Sentencia histórica para la justicia en Guatemala

El 26 de febrero de 2016, después de más de 30 años de impunidad, se dictó sentencia condenatoria a los exmilitares Esteelmer Francisco Reyes Girón y Heriberto Valdez Asig, responsables de delitos de lesa humanidad, violencia sexual y esclavitud sexual y doméstica contra 15 mujeres de la comunidad Sepur Zarco.

Estos infames delitos fueron perpetrados entre 1982 y 1983 en un destacamento militar situado en esa comunidad.

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Jenniffer Mancilla