Bajo la energía cósmica del Kajib’ Kan, el municipio de Rabinal se convirtió el 18 de diciembre de 2025 en el escenario de un rescate cultural profundo.
El Ministerio de Cultura y Deportes (MCD), mediante la Dirección General de Desarrollo Cultural, realizó el taller: “Proceso de Elaboración de la Gastronomía Achí (Ch’uq)”, una iniciativa dedicada a la preservación y transmisión de los conocimientos ancestrales hacia las nuevas generaciones.
El rescate de una receta milenaria
La jornada se centró en la técnica de cocimiento del Ch’uq, un platillo que representa la identidad del pueblo maya Achí. La formación técnica, facilitada por Angelina Ixpatá de las Casas de Desarrollo Cultural locales, profundizó en la preparación de ingredientes autóctonos como el ejote chuy y el tamalito de tup o kekeste, una hierba tradicional que las abuelas de la región han utilizado por siglos.
La elaboración de este manjar rabinalense incluye detalles minuciosos: el tamalito se acompaña con un recado de pepita, tomate y chile al gusto. Esta combinación conforma una gastronomía apreciada por la comunidad y reconocida como un pilar del patrimonio culinario de Baja Verapaz.
Intercambio generacional y patrimonio vivo
El taller reunió a 40 hacedores y portadores culturales, entre ellos niñas, niños, jóvenes y adultos. Este grupo diverso permitió un intercambio de saberes genuino, donde la experiencia de los mayores guio el entusiasmo de los más pequeños. La actividad no solo enseñó una receta, sino que fortaleció el sentido de pertenencia y el respeto por la herencia maya.
Al concluir la fase de preparación, los asistentes compartieron y degustaron los alimentos heredados de sus ancestros. Este acto final reafirmó el valor de la gastronomía como un patrimonio cultural vivo que sobrevive gracias a la práctica constante y la voluntad institucional de protegerlo.
El rol de las Casas de Desarrollo Cultural
A través de este tipo de intervenciones, el Ministerio de Cultura y Deportes reafirma su compromiso con el desarrollo integral de las comunidades. Las 58 Casas de Desarrollo Cultural del país funcionan como centros de salvaguarda donde el conocimiento técnico y la mística ancestral se unen para asegurar que la identidad de Guatemala permanezca vigente y dignificada.

