La tarde del 19 de septiembre, los pasillos del Museo Nacional de Historia se llenaron de voces, recuerdos y relatos durante la sexta edición de “Relatos de Leyendas de Guatemala”, un encuentro dedicado a mantener viva la tradición oral del país.
La actividad fue dirigida por el escritor independiente Brayan Mansilla, junto al historiador Josué Lemus, quienes propiciaron un espacio de conversación alrededor de las historias que han pasado de generación en generación y que forman parte de la memoria colectiva de Guatemala.
Este proyecto nació inicialmente como una forma de conmemorar las historias de infancia que la madre de Mansilla compartía con él. Con el paso del tiempo, aquella iniciativa evolucionó hasta convertirse en un espacio vivo de participación ciudadana, donde las leyendas encuentran nuevas voces para continuar siendo contadas.
Con un lleno total, durante la tarde y noche se exploró la etimología y evolución de estos relatos, repasando la influencia de la época de la Conquista para profundizar en el concepto de folclor narrativo. Este fue abordado como una expresión viva de los saberes de un pueblo, transmitidos de generación en generación a través de la palabra.
Leyendas tradicionales
Durante la experiencia, los asistentes tuvieron la oportunidad de escuchar clásicos como “La Llorona”, “El Sombrerón” y “La Siguanaba”, relatos que también dieron paso a las vivencias y recuerdos compartidos por habitantes provenientes de Escuintla, Cobán e incluso Quetzaltenango. Para enriquecer el diálogo y contextualizar las historias, se retomaron investigaciones del antropólogo Sergio Lara.
Esta sexta edición evidenció el crecimiento de la iniciativa, que pasó de reunir a 14 personas en encuentros íntimos a alcanzar un lleno total en el Museo Nacional de Historia. Con ello, el proyecto también busca acercar la lectura y la literatura a nuevas generaciones, motivando especialmente a la juventud a involucrarse en distintas expresiones del arte.
Al mismo tiempo, el encuentro permitió visibilizar el trabajo literario de Mansilla y compartir el mensaje de concientización sobre la vida que promueve a través de su banda de rock, Elemento Púrpura, demostrando que las historias también pueden encontrar nuevos caminos para permanecer vivas.




