septiembre 28, 2026

De Salamá a París: el encuentro de Miguel Ángel Asturias con una nueva literatura

Antes de cruzar el Atlántico, Miguel Ángel Asturias vive una etapa universitaria marcada por la literatura, la participación estudiantil y el interés por la realidad social de Guatemala. Desde allí comienza el viaje que lo llevará a Europa.

Es 1924 y Miguel Ángel Asturias ya es abogado. Después de los acontecimientos que dejaron a uno de sus compañeros prácticamente sordo, sus padres hacen un esfuerzo para enviarlo a Europa. El viaje abre una nueva etapa en su vida y lo lleva, por primera vez, lejos de Guatemala.

Su primera parada es Inglaterra. Llega con el de estudiar inglés y acercarse a la economía política. Pero el país no termina de convencerlo y, antes del 14 de julio, decide viajar a Francia lugar que se convierte en una decisión definitiva.

Magia francesa 

La ciudad vive una intensa transformación artística. Los años veinte reúnen en sus calles, cafés y espacios culturales a escritores, pintores y artistas que están cuestionando las formas tradicionales del arte y de la literatura.

Se inscribe en La Sorbona para estudiar las culturas precolombinas con Georges Raynaud, investigador francés que había vivido durante varios años en Guatemala y que conoce profundamente las culturas de Mesoamérica, junto con quien realiza la traducción al francés de textos fundamentales de la cultura maya, entre ellos el Popol Vuh.

Asturias participa en la creación de la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos en París y mantiene una intensa actividad periodística como corresponsal de El Imparcial y colaborador con Prensa Latina. Por su trayectoria, en 1925, la Sorbona lo delega como representante en un congreso de estudiantes en El Cairo.

París y las nuevas corrientes

París se convierte en el punto de encuentro de una revolución artística.

En los cafés literarios se habla de surrealismo, dadaísmo y de las nuevas formas de entender el arte. Asturias frecuenta estos espacios y entra en contacto con figuras como André Breton y Tristan Tzara.

Para Asturias, París se convierte en un lugar desde donde puede mirar nuevamente a Guatemala, pues las conversaciones con otros escritores latinoamericanos hacen regresar a su memoria las historias que escucha y las experiencias que vive durante su juventud y su infancia en Salamá.

De esos recuerdos empieza a tomar forma una literatura profundamente vinculada con América Latina: el realismo magico.

Leyendas de Guatemala

El libro se publica en España en 1930 y poco después llega a Francia. Allí llama la atención de uno de los escritores más reconocidos de la época: Paul Valéry, quien escribe un prólogo para la edición francesa y destaca la particularidad de la obra, en la que Asturias construye una literatura distinta a las formas tradicionales de la narrativa europea.

En sus páginas aparecen árboles que pueden convertirse en hombres, hombres que pueden transformarse en animales y una realidad en la que lo cotidiano convive con lo extraordinario.

Para Asturias, estos elementos no son simplemente fantasía. Forman parte de una manera de entender y narrar el mundo que encuentra sus raíces en las culturas y tradiciones de Guatemala y que comienza a llamar la atención en Europa.

El regreso a Guatemala

Después de casi una década en Europa, Miguel Ángel Asturias regresa a Guatemala en 1933, pero el país al que vuelve ya vive bajo otro régimen. Jorge Ubico gobierna Guatemala y la situación política tampoco permite que Asturias desarrolle con libertad todas las ideas y proyectos que ha construido durante sus años en Europa.

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