El ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, participó en el primer encuentro de «Diálogos por la Paz», una iniciativa que busca recuperar los aprendizajes de los procesos históricos de pacificación y promover la reflexión sobre la democracia, la convivencia ciudadana y la cultura de paz.
En el marco de la conmemoración de los 30 años de la Firma de la Paz Firme y Duradera y los 40 años del inicio de la etapa democrática en Guatemala, el jueves 22 de octubre se desarrolló el primer encuentro de «Diálogos por la Paz», centrado en el tema «Esquipulas y la pacificación de Centroamérica».
La iniciativa interinstitucional reúne esfuerzos del Gobierno de Guatemala, por medio del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) y la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (COPADEH), junto con la Fundación Esquipulas para la Paz, Democracia, Desarrollo e Integración; Fundación PROPAZ; Fundación María y Antonio Goubaud Carrera y Fundación Memorial para la Concordia.
El encuentro tuvo como objetivo analizar las condiciones guatemaltecas y regionales que hicieron posibles los procesos de Contadora y Esquipulas, reconocer a sus protagonistas y las decisiones que marcaron estos acontecimientos, así como identificar aprendizajes para la paz y la convivencia democrática actual.
La paz, una construcción permanente
Durante su intervención, el ministro Méndez Salinas destacó la importancia de mantener abiertos los espacios de diálogo y reflexión colectiva, especialmente ante los desafíos que enfrenta la sociedad para fortalecer la convivencia y la democracia.
«La paz no es algo que se consigue de una vez y para siempre, sino que se tiene que seguir construyendo y se tiene que seguir buscando y se tiene que seguir abriendo caminos permanentemente», expresó.
En su mensaje, recordó que Guatemala conmemora cuatro décadas del inicio del gobierno civil, un período que invita a reflexionar sobre las transformaciones que ha experimentado el país y los desafíos que persisten.
Por su parte, la presidenta de la Fundación Esquipulas para la Paz, Democracia, Desarrollo e Integración, Olinda Salguero, destacó la importancia de los aprendizajes de los procesos históricos de pacificación para afrontar los desafíos actuales.
«Son conquistas que no son permanentes, que las podemos perder en cualquier momento», expresó al referirse a la paz y la democracia.
Un encuentro entre la historia y las nuevas generaciones
El primer diálogo estuvo dedicado a examinar los antecedentes históricos de la pacificación centroamericana, desde las iniciativas del Grupo de Contadora hasta los acuerdos de Esquipulas I y II, que abrieron oportunidades para la negociación y la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos de la región.
El encuentro contó con la participación de los panelistas: Eduardo Stein, ex vicepresidente de la República y canciller durante la firma de La Paz; Ana Catalina Soberanis, ex presidenta del Congreso de la República; y Marco Vinicio Quan, académico y funcionario de la Cancillería; bajo la moderación de Ligia María Constanza.
A través de este intercambio se abordaron las condiciones políticas que hicieron posible la transición democrática guatemalteca, la importancia de los esfuerzos diplomáticos regionales y los aprendizajes de estos acontecimientos para afrontar los desafíos del presente.
La programación también contempló un diálogo intergeneracional con Edim Avendaño y Hellen Mena, orientado a reflexionar sobre el significado de estos procesos históricos para las juventudes y la importancia de su participación en la construcción de una cultura de paz.
La iniciativa busca establecer un puente entre quienes protagonizaron los acontecimientos que marcaron la historia reciente de Guatemala y las generaciones que hoy tienen la oportunidad de aportar nuevas perspectivas para fortalecer la convivencia democrática.
Un proceso de reflexión que continuará
«Diálogos por la Paz» contempla tres encuentros que permitirán conectar la pacificación centroamericana impulsada desde Esquipulas, la recuperación democrática de Guatemala y la Firma de la Paz Firme y Duradera, suscrita en 1996.
De esta manera, el Ministerio de Cultura y Deportes, junto con las instituciones participantes, contribuye a generar espacios de reflexión que vinculan la memoria histórica con los desafíos del presente y promueven el diálogo como una herramienta fundamental para la construcción colectiva de la paz.