El Encuentro Cuerdas de Guatemala concluyó con una emotiva velada dedicada al compositor ruso Piotr Ilich Chaikovski, en una noche que reunió a músicos nacionales e invitados centroamericanos en el Conservatorio Nacional de Música «Germán Alcántara».
Con una solemne y espectacular velada fue clausurado el Encuentro Cuerdas de Guatemala, realizado del 18 al 22 de mayo en las instalaciones del Conservatorio Nacional de Música «Germán Alcántara».
El encuentro incluyó talleres, clases magistrales y conciertos, y contó con la participación de estudiantes de diversas instituciones de formación musical, maestros guatemaltecos e invitados de Costa Rica y El Salvador.
Rusia a través de su música
La actividad se enmarcó en las celebraciones del Mes de la Cultura Rusa, y la clausura giró en torno a esta temática.
Con la presencia de personal diplomático de la Embajada de la Federación Rusa en Guatemala, encabezado por el embajador Sergey Reshchikov, y de la directora general de las Artes, Ana Olivia Castañeda, en representación de las autoridades del Ministerio de Cultura y Deportes, fue develado un busto del insigne compositor Piotr Ilich Chaikovski.
El embajador Reshchikov expresó su agradecimiento y comentó que el Conservatorio ha llegado a convertirse en la segunda casa de la delegación rusa. Además, destacó el carácter ruso y, a la vez, universal de la música de Chaikovski. Por su parte, Castañeda se congratuló por la colaboración cultural alcanzada entre Rusia y Guatemala.
Lo mós esperado de la noche
Luego de la develación del busto, el público, que asistió masivamente, ingresó a la sala de conciertos del Conservatorio para disfrutar del plato fuerte de la velada.
El maestro Salvador Guillén, director del Coro Lírico de Guatemala, presentó a los músicos y destacó la profundidad, así como la viva y colorida orquestación de la música del compositor.
El programa, compuesto exclusivamente por obras de Chaikovski, inició con el «Adagio cantábile», con la participación solista de la violonchelista costarricense Andrea Umaña, y continuó con la «Serenata melancólica», en la que la solista fue la violinista salvadoreña Sandra Rivera.
La emotiva velada concluyó con la vibrante «Serenata para cuerdas» del compositor ruso, interpretada por la orquesta dirigida por el maestro Martín Corleto Orantes. El atronador aplauso del público fue testimonio de la unión cultural entre los pueblos de Rusia, Guatemala y Centroamérica entera.


