Treinta mujeres de la aldea Semachaca, en Livingston, Izabal, participaron en el taller Sabores Ancestrales, una iniciativa que busca preservar y transmitir los conocimientos asociados a la elaboración del pinol, una preparación tradicional que forma parte del patrimonio cultural y gastronómico de los pueblos del Caribe guatemalteco.
El pinol no es solo un alimento; representa memoria, identidad y resistencia cultural. Con el propósito de mantener vigente esta receta de origen prehispánico, la Casa de Desarrollo Cultural de Río Dulce impulsó un espacio de aprendizaje e intercambio que fortaleció los conocimientos comunitarios en torno a esta práctica ancestral.
Durante la jornada, las participantes asumieron el papel de portadoras y transmisoras de un legado culinario que ha pasado de generación en generación. El aroma del maíz tostado marcó el inicio de una experiencia que combinó la práctica gastronómica con la reflexión sobre el valor histórico, alimentario y cosmogónico de este grano, elemento fundamental en la cultura de los pueblos originarios.
Posteriormente, las asistentes participaron en el proceso de molienda y preparación artesanal del pinol, reafirmando conocimientos tradicionales y compartiendo experiencias vinculadas a esta expresión de la cocina local. Más allá de la elaboración de una receta, la actividad promovió el reconocimiento de la gastronomía guatemalteca como una manifestación del patrimonio cultural inmaterial.
Una agenda cultural descentralizada
Esta iniciativa del Ministerio de Cultura y Deportes forma parte de los esfuerzos para descentralizar la agenda cultural y visibilizar los saberes que resguardan las comunidades del interior del país. Al fomentar la transmisión de estos conocimientos a las nuevas generaciones, se contribuye a la preservación de la soberanía alimentaria, el fortalecimiento de la identidad cultural y la continuidad de prácticas que enriquecen el patrimonio vivo de Guatemala.
En Semachaca, el fogón continúa encendido como símbolo de una tradición que perdura y que se transmite de mano en mano, garantizando que el patrimonio cultural inmaterial del país permanezca vigente para las futuras generaciones.