septiembre 9, 2026

La Orquesta Sinfónica Regional de Occidente celebró la identidad de Las Américas

La música tiene la capacidad de cruzar fronteras, despertar recuerdos y transformar emociones. Así se vivió el segundo concierto de la Temporada de Independencia 2026 “Concierto de Las Américas”, protagonizado por la Orquesta Sinfónica Regional de Occidente (OSROC). En una velada en la que los sonidos del continente americano se encontraron para celebrar la identidad, la diversidad cultural y la alegría que nace de la música.

La presentación, realizada este 8 de septiembre de 2026, se convirtió en un recorrido sonoro por distintos países de América. Bajo la dirección del maestro Marvin Ardany López Alvarado, director titular de la OSROC, los músicos dieron vida a un programa que transitó entre ritmos, melodías y composiciones emblemáticas de Brasil, Venezuela, México, Perú y Guatemala.

Más que una sucesión de obras, el concierto permitió experimentar la música sinfónica como un lenguaje capaz de conectar a las personas. Cada instrumento aportó un matiz distinto y, al encontrarse sobre el escenario, dio forma a lo que bien podría describirse como un cóctel natural de felicidad: una combinación de sonidos, emociones, recuerdos y sensaciones.

Una velada con melodías que llegan al alma

El repertorio incluyó “Brasil”, de Ary Barroso; “Alma Llanera”, de Pedro Elías Gutiérrez; “Granada”, de Agustín Lara; “Danzón No. 2”, de Arturo Márquez; “La flor de la canela”, de Chabuca Granda; “Migdalia Azucena”, de Gumercindo Palacios; “Júrame”, de María Grever; “Huapango”, de José Pablo Moncayo; y “Centro América Ferviente”, de Alejandro Zuleta. Como bis, la orquesta interpretó “Mambos”, del compositor cubano Dámaso Pérez Prado.

La participación del solista Pedro Pablo Solís enriqueció la presentación con las interpretaciones de Granada, La flor de la canela y Júrame, sumándose a una noche en la que cada obra permitió descubrir diferentes colores y expresiones de la música latinoamericana.

Un cóctel natural de felicidad

La presentación se vivió de manera espectacular. Cada instrumento, cada melodía y cada interpretación se combinaron para crear algo que podría describirse como un cóctel natural de felicidad: ese instante en el que la música despierta recuerdos, provoca emociones y logra conectar al público sin necesidad de palabras.

A través de la Dirección General de las Artes, la Dirección de Fomento de las Artes y el Departamento de Instituciones Artísticas, el Ministerio de Cultura y Deportes continúa promoviendo espacios que acercan el arte a la población y fortalecen la valoración de las expresiones musicales.

La velada dejó una certeza: cuando una orquesta comienza a tocar, la música no solamente se escucha; también se siente, se comparte y permanece en la memoria.

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