septiembre 21, 2026

Coro Nacional de Personas con Discapacidad inspiró con el concierto “Reflejos del Alma”

La música se convirtió en un espacio para encontrarse, reconocer otras formas de percibir el mundo y reflexionar sobre la diversidad humana durante el concierto “Reflejos del Alma”, presentado por el Coro Nacional de Personas con Discapacidad “César Augusto Hernández”, del Ministerio de Cultura y Deportes, en el Museo Miraflores, el 18 de septiembre de 20026.

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La presentación propuso mucho más que escuchar un repertorio coral. A través de la música y de experiencias de sensibilización integradas al concierto, el público tuvo la oportunidad de acercarse a distintas maneras de percibir, comunicarse y relacionarse con el entorno, haciendo de la velada un encuentro en el que el arte abrió espacio a la reflexión.

¿Cómo fue la experiencia sensorial?

Desde el ingreso, algunos asistentes participaron voluntariamente en una experiencia relacionada con la discapacidad visual: utilizando antifaces, fueron guiados hasta sus lugares y permanecieron sin apoyo de la percepción visual durante el primer bloque musical. El ejercicio permitió dirigir la atención hacia otros sentidos y reflexionar sobre la orientación, la movilidad, la confianza y la importancia de construir entornos accesibles.

La experiencia fue abordada con especial conciencia: utilizar un antifaz durante algunos minutos no representa ni resume la realidad de una persona ciega. Por ello, el momento de sensibilización invitó a comprender que cada experiencia es distinta y que la inclusión también implica reconocer y eliminar las barreras físicas y actitudinales que todavía existen.

El repertorio de “Reflejos del Alma”

El recorrido musical continuó con obras como Hear My Prayer, Contigo Aprendí, Lágrimas Negras, Como la Cigarra, 11 y 6 y La Maza, entre otras, llevando al público por diferentes expresiones de la música latinoamericana y universal.

Uno de los momentos de mayor interacción llegó con el acercamiento a la Lengua de Señas. Integrantes sordos del Coro, junto con la intérprete de LENSEGUA, compartieron con los asistentes palabras y expresiones vinculadas con la obra Cuando la música vibra. Más tarde, esas señas permitieron que el público acompañara parte de la interpretación, generando un encuentro en el que distintas formas de comunicación encontraron un mismo espacio.

El cierre estuvo marcado por Resiliencia: Otras formas de ver la vida”, obra del compositor guatemalteco Joshua Texaj, concebida como una reflexión artística sobre la experiencia humana, la diversidad y la capacidad de sobreponerse a las dificultades. Sus cinco piezas Melodías Apresadas, Mi amigo Bastón, Cuando la música vibra, Vive y sé feliz y Se ve mejor con el corazón dieron forma al último bloque de la noche.

“Reflejos del Alma” dejó una lección para comprender que la accesibilidad y la inclusión no consisten únicamente en reconocer las diferencias, sino en construir espacios donde todas las personas puedan participar, expresarse y encontrarse desde sus propias formas de experimentar el mundo.

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