Una infancia marcada por una situación política que cambiaría el rumbo de la familia de Miguel Ángel Asturias y que, años más tarde, también dejaría huella en su legado como escritor y en la historia de Guatemala.
Era el año 1899, en el barrio de la Candelaria, ciudad de Guatemala, nacía Miguel Ángel Asturias, hijo de Ernesto Asturias, abogado de origen español que formaba parte de la Corte Suprema de Justicia, y de María Rosales, maestra de origen indígena.
Guatemala vivía bajo el gobierno de Manuel Estrada Cabrera cuando Ernesto Asturias decide defender a unos estudiantes que se habían levantado contra el dictador; como juez, los libera. La decisión provoca el descontento del gobernante y termina con la pérdida de su título de abogado.
La situación económica de la familia cambia. Ante la falta de recursos, el padre de María Rosales, un coronel retirado que posee campos en Salamá, llega a la capital para llevarse a la familia a vivir a este municipio de Baja Verapaz.
Es en Salamá donde Miguel Ángel tiene sus primeros encuentros con la naturaleza guatemalteca. Los ríos, los campos y la belleza de las Verapaces comienzan a formar parte de sus recuerdos y, con el tiempo, también de su literatura.
Hay un río que llama especialmente su atención: el Orotava. Su nombre, por la sonoridad de sus palabras, queda grabado en la memoria del niño que suele caminar a su alrededor.
Esa fascinación por los sonidos, los nombres y la cadencia de las palabras comienza a acompañarlo desde entonces. Los paisajes que conoce en Baja Verapaz y las historias que escucha durante su infancia se convierten en parte de ese universo que años después llevará a sus libros.
Vida de estudiante
Con el paso de los años, Miguel Ángel regresa a la capital e ingresa a estudiar abogacía. Es 1920 y la caída de Estrada Cabrera abre una nueva etapa para Guatemala. También es el momento en que una generación de jóvenes comienza a involucrarse activamente en la vida política, social y cultural del país… entre ellos Asturias.
El joven estudiante no se limita a las aulas. Lee, escribe y participa en los movimientos universitarios de la época. Forma parte de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), funda la Asociación de Estudiantes de Derecho y se involucra en los movimientos unionistas que tienen un papel importante en la caída del dictador. Antes todos estos movimientos, los estudiantes buscan transformar la educación y la cultura.
Asturias viaja a México para participar en el primer Congreso Universitario, donde conoce y discute los principios de la Reforma Universitaria de Córdoba, que plantea una universidad con participación de estudiantes, profesores y egresados.
De regreso en Guatemala, junto a otros estudiantes, participa en la fundación de la Universidad Popular (UP). El proyecto busca llevar educación a quienes no tienen acceso a ella. Es gratuita y ofrece desde alfabetización para personas adultas hasta la enseñanza de distintos oficios.
Generación del 20
Mientras la vida universitaria ocupa buena parte de sus días, la literatura también gana espacio. Miguel Ángel comienza a formar parte de la llamada Generación del 20, un grupo de jóvenes escritores que se reúne en tertulias literarias y busca renovar las letras guatemaltecas, acercarse a la sociedad.
En las fiestas de la Sociedad Guatemalteca y el Club Guatemala encuentran una forma particular de hacerlo: ofrecen escribir poemas para las novias o esposas de quienes asisten. La experiencia les permite demostrar que la poesía también puede acercarse a la gente y que escribir no es una actividad reservada para unos pocos.
De esta generación surge el emblemático nombre del escritor, ¿por qué?: algunos de sus integrantes deciden utilizar únicamente un apellido para evitar distinciones entre quienes eran reconocidos por sus padres y quienes no. Así, Miguel Ángel Asturias queda identificado con los dos nombres y un solo apellido que acompañarán su obra.
Vida universitaria
El compromiso de Asturias con la vida universitaria también queda plasmado con La Chalana, el himno de los estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Miguel Ángel participa como uno de los autores de sus estrofas.
A los 23 años, en 1923, se gradúa como abogado. Su tesis, El problema social del indio, aborda la situación de los pueblos indígenas en Guatemala y refleja una preocupación que ya forma parte de sus intereses como estudiante y escritor.
Poco después de graduarse, Asturias y otros compañeros participan en la defensa de un grupo de estudiantes y militares opositores a un gobierno que había llegado al poder. Uno de los compañeros recibe unos golpes tan fuertes que queda casi sordo.
El ataque vuelve a colocar a Asturias frente a una realidad política que conoce desde su infancia. Ante la gravedad de lo ocurrido, sus padres hacen un esfuerzo económico para enviarlo a estudiar a Europa, un continente lleno de nuevas corrientes literarias y artísticas que transformarán su manera de entender la literatura.