junio 17, 2024

Braulio Sánchez o la artesanía salvaje

Visitamos el taller de orfebrería de un maestro artesano guatemalteco, quien nos explicó los alrededores de una de las prácticas más antiguas de la humanidad.
Braulio sosteniendo sus dos herramientas fundamentales: el soplete y el arco de corte.

La artesanía acompaña a los seres humanos desde que esta especie empezó a diferenciarse del resto de los animales; es decir, desde que transformó radicalmente la naturaleza para facilitarse la vida —o para complicarla, según se vea—. Es impreciso decir que somos el único animal que transforma la naturaleza —las abejas construyen panales; algunas especies de insectos son capaces de esclavizar a otros y usarlos como depósitos vivientes para la procreación de sus crías, y así muchos ejemplos de ingenio instintivo en la natura—, pero sí somos el animal más sofisticado y abarcador en el arte de transformar el mundo, para bien y para mal.

Visitamos el taller de Braulio Sánchez, orfebre de oficio, quien nos dio una cátedra artesanal —faltaba más— de la vida y milagros de los artesanos, del ingenio (del latín ingenium: engendrar, producir) y las posibilidades artísticas que hay detrás del mundo de la artesanía, y de las especificidades del oficio en el contexto guatemalteco. 

Su taller es un cuarto de 4×4 situado en la casa donde el maestro orfebre ha pasado la mayor parte de su vida. A pesar de que se localiza en el “Barrio Moderno” de Ciudad de Guatemala, data de 1949, conservando prácticamente su estructura original. «Una vez alguien vino a componer un desperfecto del baño, y nos ofreció cambiarnos el inodoro por uno moderno», cuenta Sánchez con ojos que delatan la insensatez de tal proposición. 

La mesa de trabajo donde se forja la magia.

¿Cuánto tiempo llevas siendo artesano?

Oficialmente empecé en el 2001… Veintitrés años.

¿Qué es un artesano? 

Una persona que se dedica a transformar la materia prima, con procedimientos manuales, o con pocas herramientas, o herramientas que él mismo ha fabricado, y es como la antítesis de lo industrial. Su antagonismo es la industria, la industria de maquila que le llaman.

Claro, porque cada quien fabrica su propia pieza…

Claro, porque en la joyería lo que se busca es lo genuino, no hacer clichés.

Que los hay… ¿no?

Claro, yo mismo me acuso, yo mismo tengo unos diez modelos que sé que voy a poner y los voy a vender ese mismo día.

Pero son tuyos, o sea, tienen la marca de que está trabajado a mano; eso se nota…

Sí, es como las piedras, las que usamos para nuestra joyería. Muchas veces se nota la autenticidad de una piedra porque tiene una veta, una fisura; no es perfecta. Cuando mirás una perfecta, o es una piedra carísima, que es súper pura, o es vidrio, o plástico, o resina. Así es el trabajo hecho a mano, al final.

Entre las características de las piedras está la dureza. Hay una escala que se llama Mohs, va de cero a diez, donde el talco es el cero. Básicamente el talco viene de una piedra caliza, es cal, que podés quebrar con la mano, como la selenita, que es una piedra que a la gente le encanta para la joyería, pero yo siento que es una medio estafa vender selenita, porque se empieza a espolvorear y va perdiendo su forma. Pero la gente… viste, lo de “selena”, por lo de la luna y todo eso, pues le atrae.

¿Qué piedra creés vos que es más bonita para trabajar?

Es puro gusto. A mí me encanta el ámbar, que es una resina natural, tiene una dureza de 3.5 en la escala de Mohs; a ahí ya puedes empezar a trabajar (la selenita está entre 1 y 2.5). La piedra más dura es el diamante (10), abajito están los corindones como el rubí y el zafiro (entre 9 y 9.5), y justo abajo está nuestro jade. 

Suelo trabajar plata porque es muy maleable. El oro no me gusta trabajarlo porque es muy duro.

Hablanos sobre los orígenes de la artesanía

Tocaría retornar hasta Mesopotamia, a esos pequeños pocillos de barro donde se destilaba vino. Eso y también se data una serie de estatuillas chinas, hechas con turquesa, que es básicamente óxido de cobre, y estas estatuillas, no tengo el dato exacto, pero eran de las artesanías más antiguas. Muchas personas son de la idea de que los chinos son los primeros en hacer artesanía… 

Pero también cuál clase de artesanía, ¿no? Porque pueden haber cosas más rudimentarias, como una cuchara de madera, por ejemplo… Pero tal vez respecto a los metales….

Sí, esto de las estatuillas es más dentro de la joyería. Pero yo sí pienso que la artesanía tuvo que haber empezado cuando se asentó la civilización…

Tallar madera, ¿cierto?

Ajá. Eso es lo que pasa. Por ejemplo, cuando empezaron a sembrar, yo me imagino que tuvieron que buscar un palo de cierta longitud, y le sacaron punta con una piedra, o qué sé yo, para hacer agujeros en el suelo y depositar semillas… Tal vez no eres un gran artesano, un maestro orfebre, pero eso es una artesanía, y es una herramienta. Ahora, en China se tienen los primeros documentos de joyería y en Egipto. En Mesopotamia se encontraron los primeros vestigios de vid alcohólica, y se puede saber si era vino blanco o vino tinto porque se encontraron los recipientes donde se guardaba. 

Y la relación de la artesanía con lo divino, con lo sagrado… 

Muy atrás en la historia ya se utilizaban adornos, y en la mayoría de civilizaciones como la egipcia, como la maya, no era nada más que tuvieras que ponerte una pieza de jade o de oro, sino que las personas comunes tenían cuentas de huesos, dientes de animales. Pero los sacerdotes y los oligarcas de la época ya se ponían otras cosas: jade, lapislázuli, etc. El lapislázuli toda la vida se ha asociado con lo divino, volvió loca a la gente. En el Renacimiento el azul marino (ultramarino se llamó en aquella época) de los pigmentos se hacía con lapislázuli; se molía y con ese polvito se pintó, por ejemplo, la Capilla Sixtina. La malaquita también, para pigmentos verdes.

Hay piedras muy populares, como los cuarzos, por las creencias que se tienen sobre la vibración…

Científicamente está comprobado. En los 70 la Casio le metió un cuarzo en vez de batería a un reloj y caminó para toda la vida. Esto [señala una piedra] vibra, tiene una frecuencia, se mide en megahercios. De ahí vienen todas estas creencias, unas más esotéricas que otras, porque la piedra siempre va a buscar armonía.

Hablemos del oficio. Es algo que le da una vida más autónoma a la gente y esto provoca que haya mucho artesano trotamundos. ¿Cuál es tu experiencia?

Sí. Yo comencé en el mundo de la artesanía porque quería prolongar mi estadía en lugares cosmopolitas. Y yo miraba que las personas se maravillaban con la artesanía. Yo pensé que estaba abriendo una puerta, pero en realidad estaba abriendo un universo entero. No viajé a muchos países, pero me movilizaba todo el año de sur a norte con facilidad, sin pensar mucho en el dinero —porque siempre había dinero—, te hospedabas en los lugares más baratos, comías en el mercadito… Y fue una gran experiencia y el motivo por el que yo me volví artesano. 

Otra cosa que me gustó de ser artesano es que uno se vuelve como parte del paisaje. A uno se le acerca todo el mundo a sacarle plática, cosa que me interesó porque en algún momento intenté estudiar Antropología [Nota editorial: Braulio estudió algún tiempo Derecho y después, Historia, en la Universidad de San Carlos de Guatemala].

No es sólo un oficio, es como un estilo de vida, ¡salvaje, de alguna manera!, fuera de lo convencional.

Exactamente.

¿Podrías hablar del sindicato de artesanos de la Usac?

Me vuelvo cada vez más artesano, y todos los artesanos han pasado por las universidades… En mis tiempos de universidad la búsqueda era volverte único, tener una personalidad y justo ahí estás experimentando la primera libertad, estás dejando a tus papás, y tenés la oportunidad de ir a clases o no… en la San Carlos antes se podía fumar adentro de la clase… Ajá… O sea… Entonces todo el mundo va a la universidad y se quiere comprar algo, una pulsera, un collar… 

No sé en qué época realmente —lastimosamente sólo recuerdo sus apodos, Shaggy, Loco, y Barbas quien sale en la película de Otros cuatro litrosShaggy se graduó o cerró Antropología, creo, o Historia— en algún momento de los 80 forman el sindicato de artesanos de la Usac, que es válido y legal, pero el error es que el nombre completo es Sindicato de artesanos y vendedores informales, entonces ahí ya entran cosméticos, blusas, ropa de paca, libros usados, y eso desencadenó que hubiera puestos enormes con toda la parafernalia que te imaginés, desde playeras del Che Guevara, cosméticos Revlon, comida… Y esto surge porque realmente el pueblo de Guatemala necesita lugares donde comprar sus cosas.

Quería comentarte que yo estoy en contra del término emprendedor, porque está maquillando que somos un pedazo de país que no tiene garantías laborales para su población. Pero igual, es algo también global, esa manera romántica para decir que sos un vendedor informal.

En fin, yo no me quedé en ese sindicato, porque te pedían «impuesto de guerra», y no quería que me aceptaran. Entonces me moví a algunos pasos del Iglú, sin saber que estaba descubriendo uno de los mejores puestos para vender, porque todos los años llegan 125 mil aspirantes a la Usac, y pasan por ahí. 

¿La diferencia entre artesanía y arte?

Yo no soy muy popular entre los artesanos, por mi opinión de que si sos un maestro artesano no necesariamente sos un maestro artista. Antes, para ser un maestro artista sí tenías que ser un maestro artesano, porque debías tener alguna técnica. Esa es la diferencia, un artesano puede replicar una obra, hacer algo bajo pedido sin ponerle sentimientos o sin tener un concepto, y entonces para mí esa es una artesanía no artística. Como las máscaras de moros y cristianos, una artesanía muy bella, muy barroca, pero son réplicas; no lo considero arte, y ahí es cuando a mí me comienzan a linchar. Cuando digo eso ofendo a todo el mundo.

Hay un youtuber famoso, español, con el que concuerdo en algunas cosas, pero me alejé de él porque considera que las abejas son un tipo de artista. Yo te digo, a una abeja decile que, en vez de hacer esas rendijas perfectas y hermosas que hacen, las hagan circulares… Se vuelven locas y no pueden; porque eso saben hacer por instinto. Entonces no lo puedes considerar arte. El arte lleva cerebro, concepto. Y podría ser artista mandando a hacer una idea, un concepto, sin ser artesano, porque, bueno, desde Duchamp, cualquier  urinal… El dadaísmo fue lindo, pero a mí lo que me hubiera gustado es vivirlo. 

¿Algunas palabras finales?

Quisiera que la gente se quedara con la idea de que actualmente todo lo que tenemos es producto de un artesano, porque si no hubiera habido personas que transformaran la materia con sus manos, con conocimiento mínimo, a pura experimentación, no tendríamos tantas cosas. Y siempre lo artesanal va a tener un poco más de valor, porque son piezas trabajadas a detalle. Eso.